Genio y trastorno mental: ¿Existe una conexión?

Genio y trastorno mental: ¿Existe una conexión?

Van Gogh le regaló su oreja cortada a su amada, Hemingway sufría de manía persecutoria y como ellos muchos personajes históricos por su gran intelecto tienen una relación con trastornos mentales. Pero, ¿hay alguna confirmación de esto?

En el año 2014 muchos fans a nivel mundial lamentaron la muerte de Robin Williams quien era un actor sobre saliente. Que según la versión oficial, Williams se suicidó en medio de un ataque de paranoia, lo interesante que muchos titulares del momento hablaban sobre la relación del arte, creatividad y genialidad con los trastornos mentales.

Los periodistas recordaron que el actor, a quien muchos calificaron de genio, padeció depresión durante muchos años, abusó del alcohol y consumió drogas. Desde las páginas de periódicos y revistas, la pregunta sonaba una y otra vez: "Inestabilidad psicológica: ¿un compañero inevitable del genio?"

Estudios realizados

En 1998, psiquiatras de la Universidad McMaster (Canadá) resumieron este trabajo revisando 29 estudios. Como resultado lograron cuantificar que 9 de los sujetos estudiados tenían un claro vinculo con los trastornos mentales y la creatividad.

Quince no revelaron ninguna asociación, y en cinco los datos obtenidos no permitieron sacar conclusiones inequívocas. Al mismo tiempo, los científicos canadienses llamaron la atención sobre la debilidad de la metodología y los criterios de evaluación poco claros en muchos trabajos.

¿Por qué los resultados son tan mixtos?

Quizá el problema esté en el tema en sí. Medir la creatividad humana no es una tarea fácil. Así, en 2011, los psicólogos suecos descubrieron que los representantes de las profesiones creativas sufren de trastorno bipolar 1,35 veces más que los trabajadores con tareas más rutinarias.

Pero se basaban únicamente en el tipo de actividad de los participantes. En el "grupo creativo" registraron artistas, fotógrafos, diseñadores, científicos, en el "menos creativo": contadores y auditores. ¿Cuál fue exactamente el trabajo de esos y otros, qué tan creativo fue? Nadie lo descubrió.

Tal simplificación lleva a la confusión: si los representantes de las profesiones creativas tienen más probabilidades que otros de estar sujetos al trastorno bipolar, o si los contadores tienen algún tipo de misteriosa inmunidad a esta enfermedad. Además, trastornos como la depresión, la ansiedad y la esquizofrenia estaban presentes en proporciones aproximadamente iguales en ambos.

Uno de los principales argumentos de quienes creen en el vínculo entre genialidad e inestabilidad mental fue el estudio de Kay Redfield Jemison. Asistieron 47 poetas, escritores y artistas. Entre otras cosas, Jamison descubrió que la mitad de los poetas buscaban ayuda psicológica al menos una vez en la vida.

El psiquiatra estadounidense Arnold Ludwig adoptó un enfoque diferente. Estudió más de dos mil biografías de celebridades, tratando de encontrar indicios de problemas mentales en ellas. Pudo demostrar que las personas emocionalmente inestables gravitaban más a menudo hacia el arte, y las personas reservadas con un pensamiento claro gravitaban hacia la ciencia. Pero el mismo Ludwig señaló que sus resultados no nos permiten decir de manera inequívoca que el genio o incluso las habilidades creativas sobresalientes se desarrollen junto con los trastornos mentales.

¿Por qué creemos tanto en este mito, si no hay una sola evidencia científica irrefutable?

Una respuesta adecuada proviene de la sugerencia del psicólogo libanés Arne Dietrich, basada en la teoría de las "heurísticas de disponibilidad" del psicólogo Daniel Kahneman: lo más probable nos parece que podemos imaginar fácilmente lo que se recuerda y provocó fuertes experiencias emocionales. Entonces, recordamos inmediatamente la trágica historia de Van Gogh o el suicidio de Virginia Woolf, pero no recordamos a los muchos escritores y artistas que vivieron hasta una edad avanzada, cuya vida fue mesurada, tranquila y feliz.


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