¿Cuáles son los orígenes del Blackjack?

¿Cuáles son los orígenes del Blackjack?

El blackjack se ha convertido por mérito propio en uno de los juegos de casino más populares, tras siglos de evolución de sus mecánicas.

Las posibilidades de superar a la banca es una de las razones de su popularidad: entre ella y el jugador, solo las cartas. El interés que ha generado se define a través de la literatura sobre el blackjack, mayor, por cierto, que la dedicada a cualquier otro juego de casino. Solo la irrupción del póker online hizo tambalear su protagonismo, pero su popularidad no ha disminuido. Además, es un juego habitual en las películas donde se trata el mundo del casino

Este juego también ha sabido adaptarse a los nuevos formatos de ocio virtual. Del vingt-et-un a las versiones digitales del blackjack online han transcurrido varios siglos, pero sus mecánicas siguen todavía vigentes en plena era de la información. Repasar la historia puede llevar a entender el éxito de este juego: la batalla entre banca y jugador se dirime con las cartas del zapato.

Las elucubraciones sobre su origen son diversas; una hipótesis apunta a que el primer juego data de 1440, aunque la referencia bibliográfica más importante es la que hace Cervantes en “Rinconete y Cortadillo”, publicada junto a las otras once Novelas ejemplares en 1613, que transcurre en Sevilla. En el Reino Unido, durante siglo XVII, también hay registros de un juego similar. Se denominaba bone ace, e introducía una variación que a la larga resultaría crucial. En este juego, el as podía contarse como uno o como un once. En Francia, a principios del siglo XVI, una variante denominada quinze alcanzó gran popularidad en las fiestas de la nobleza.  

Por su parte, en Italia, nos encontramos con el sette e mezzo, que tuvo un extraordinario éxito a principios del siglo XVII. A las 40 cartas se le quitaban los ochos, nueves y dieces. Las demás cartas valían su numeración, y las figuras, medio punto. En este recorrido por Europa, la próxima parada sería el Spa Casino de Bélgica, donde se jugaba al trente-et-quarante. Esta sala tiene especial relevancia porque, por primera vez, la casa era la banca: supuso el comienzo de la confrontación entre casino y jugador, además de añadir la figura de la apuesta de seguro.


blackjack

 

El blackjack como lo conocemos no llegaría hasta la irrupción del vingt-et-un, una unificación de muchas de las reglas con las que se había jugado durante toda la historia. La popularización del juego vino de la mano de alguno de sus ilustres jugadores, como Madame Du Barry o el mismísimo Napoleón Bonaparte.  

Las cosas para el jugador se pusieron más fáciles en los Estados Unidos del siglo XIX. Por un lado, a partir de ese momento podría ver una de las cartas del crupier. Por otro, obligaba a este a que pidiera carta con manos de 16 y se plantara con aquellas de, como mínimo, 17. Fue a principios del siglo XX cuando comúnmente empieza a denominarse blackjack (que significa jota de picas o jota de tréboles). El cambio de nombre vino dado por una promoción que, sin embargo, corrió peor suerte que el nombre, al desaparecer esta rápidamente. Consistía en premiar económicamente al jugador si conseguía 21 con el as de picas y una jota negra.

En la actualidad, cada casino aplica pequeñas variaciones al juego. Cada uno establece un número de barajas, no todos hacen lo mismo ante un 17 suave (en el que aparece un as), hay o no límites para dividir o doblar… Son distintas formas de abordar un juego que ha experimentado un auténtico boom a través de su versión online que, además, ha encontrado una forma de diversificarse. Encontramos por ejemplo cuatro modalidades en la oferta de los principales casinos digitales: Classic Micro Blackjack, Classic Blackjack, American Blackjack y Surrender Blackjack. En su versión clásica, se usan ocho barajas de 52 cartas, que son barajadas antes de cada mano. La banca, por su parte, no recibe ninguna carta boca abajo. También está obligada a pedir con 16 o con menos y con un 17 suave. Sirva como ejemplo de lo vivo que está este juego casi seis siglos después de su nacimiento.


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